Regular la temperatura del recién nacido

Con información de Infogen 
 
La temperatura del medio ambiente puede influir en el recién nacido produciendo enfriamiento (hipotermia) o sobrecalentamiento (hipertermia).
Enfriamiento: Es muy fácil que el recién nacido se enfríe si no está adecuadamente arropado, si se enfrenta a corrientes de aire frías o superficies frías sobre las que se apoya.  Sin embargo, un recién nacido que se enfría debe siempre ser valorado bajo sospecha de infección, ya que su propia fragilidad e inmadurez puede impedir que respondan con fiebre frente a microorganismos que los puedan estar enfermando.
Hipertermia o elevación excesiva de la temperatura: Con respecto al aumento de temperatura esto puede provocarse por factores ambientales como excesivo abrigo, cercanía a fuentes de calor o debido a la elevada temperatura ambiental. En el caso de que se registre una hipertermia debe desabrigarse al recién nacido o retirarlo del ambiente caluroso y vigilar si la temperatura desciende rápida y espontáneamente.
Cuando hay hipertermia el bebé presenta vasodilatación (los vasos sanguíneos se dilatan para perder calor y la piel se enrojece), aumenta el número de respiraciones por minuto, está irritado y puede haber sudoración sobre todo en el cuello.
Al igual que en la hipotermia, la hipertermia puede ser por infección en el recién nacido. En este caso la temperatura no desciende al desabrigarlo y suele requerir tratamiento médico para su descenso. En estas condiciones y con temperatura axilar mayor o igual a 38ºC se considera que tiene fiebre. Otra causa de fiebre en el recién nacido es la deshidratación.
Por lo tanto la recomendación es que ante cualquier alteración de la temperatura axilar normal, debes consultar al médico de inmediato.
 
¿Qué hacer cuando lleves a tu bebé a casa? 
 
A veces cuesta convencer a las madres de que el exceso de calor también es dañino. Es frecuente constatar, por ejemplo, que al niño se le mantenga en la cocina, envuelto en ropas de lana y frazadas, mientras el calor ambiental obliga a los adultos a circular en blusas o mangas de camisa.
En el hombre la ropa reemplaza, hasta cierto punto, la función de la erección del pelaje de los animales. La vestimenta nos protege, no por su grosor, sino porque las capas de aire entre las diferentes piezas, actúan como aislador térmico y disminuyen la pérdida de calor. Por lo tanto, varias capas de ropa delgada defienden más contra el frío que una tela gruesa.
No es raro en estas circunstancias que el niño sufra deshidratación grave y fiebre alta, y en casos extremos presente un “golpe de calor”. Este último es gravísimo, con una alta mortalidad, quedando muchos de los que sobreviven con daño neurológico.
La ropa del recién nacido han de ser holgados y preferentemente de algodón. Se deben evitar las prendas de lana en contacto directo con la piel, ya que pueden ser irritantes.
Como vemos, en el recién nacido y el lactante pequeño tanto el frío como el calor excesivos son malos, y como todo en la vida, hay que saber encontrar el justo equilibrio.
 
*Infogen A.C. Asociación Civil no lucrativa integrada por un grupo de profesionales de la salud que informan, a través del sitio www.infogen.org.mx a la población en general sobre la prevención de los defectos al nacimiento, antes, durante y después del embarazo para lograr el nacimiento de niños sanos.