Del libro "Sigamos creciendo con nuestros hijos:" La seguridad de los padres es fundamental para la estabilidad

Del libro  Sigamos creciendo con nuestros hijos   La seguridad de los padres es fundamental para la estabilidadLa sociedad en general y la familia en particular han sufrido una evolución muy acelerada en los últimos tiempos debido, entre otras cosas, a los grandes avances tecnológicos y científicos. Esta evolución ha traído cambios en la forma de ver la vida y en la manera de actuar de las nuevas generaciones. Todo esto se suma a los nuevos riesgos del mundo actual y a lo despiertos que son los niños hoy.

Para los padres a menudo es difícil comprender y manejar las implicaciones de tantos cambios y por eso se sienten desarmados.

Muchos padres se sienten inseguros respecto a lo que deben y no deben hacer con los niños, lo que hace que actúen en forma irregular con alguna frecuencia. En efecto, no es raro ver que ante una misma dificultad o problema con los hijos, hay padres que reaccionan a veces de manera amable y los consuelan, otras veces en forma intolerante y los regañan, otras simplemente no les prestan atención y en ocasiones son más bien pacientes y los escuchan con comprensión y cariño. De acuerdo con el estado de ánimo en que se encuentren, estos papás cambian su manera de proceder ante el mismo tipo de situación.

Cuando los padres adoptan por lo general un mismo tipo de reacción ante problemas cotidianos de la vida familiar, los hijos saben a qué atenerse y aprenden a confiar en sus padres, o por lo menos a no dejarse afectar por sus reacciones debido a que son predecibles. Pero cuando actúan en forma irregular y cambian en forma constante su manera de reaccionar, las consecuencias suelen ser negativas. Como los niños no pueden predecir qué les va a ocurrir ni anticiparse a la situación que tendrán que enfrentar, viven en una constante expectativa y todas las situaciones de incertidumbre prolongada traen como consecuencia un estado de ansiedad casi constante.

Cuando estas situaciones se repiten a menudo, los niños no saben qué deben o pueden esperar de sus padres, y es muy posible que su personalidad se estructure también de manera irregular. Serán personas que, cuando sean mayores, tendrán dificultades para tomar decisiones y se sentirán angustiadas ante cualquier circunstancia que se les presente, pues tendrán siempre dudas sobre lo que deben hacer y la forma como deben actuar.

Para gozar de un sano desarrollo psicoemocional, todos los niños necesitan sentirse tranquilos y tener un mínimo de «seguridad» previsible para saber a qué atenerse. Cuando la mamá o el papá cambian a menudo su manera de reaccionar, los hijos pierden el punto de referencia que todos los individuos en formación necesitan. Según Eva Giberti, reconocida psicóloga y autoridad en esta materia, «los padres inseguros e impredecibles son los que más pueden perjudicar la estabilidad emocional de sus hijos».

En un mundo tan cambiante como el actual, pocas cosas permanecen estables y esto nos obliga a vivir constantemente adaptándonos al cambio. Pero la capacidad de adaptarnos a las nuevas situaciones sin sucumbir ante lo imprevisto es en muy buena parte resultado de la estabilidad de que gozamos en la infancia. Nuestros hijos, que se desarrollan en una sociedad cada vez más diversa y en constante transformación, necesitan hoy más que nunca de la estabilidad del carácter de sus padres.

Desde luego no es nada fácil actuar con seguridad en todas las circunstancias y menos hoy día en que todo cambia a una velocidad sin precedentes. Para lograrlo es imperativo, por una parte, estar mejor preparados de lo que lo estuvieron quienes fueron padres en el pasado. Formar una familia que transite por el camino correcto en una sociedad que no sabe para dónde va es todo un desafío que exige informarnos para conocerla y saber en qué forma corregir lo que anda mal. Si bien es cierto que hoy tenemos mayores peligros y problemas, también contamos con más recursos que hace unos años, cuando el ambiente social era más tranquilo y estructurado. Los avances de las ciencias de la conducta en los últimos tiempos son sorprendentes y gracias a su difusión hoy tenemos acceso a la asesoría de grandes expertos y reconocidas autoridades en los temas familiares, a través de libros, conferencias y vídeos.

Por otra parte, además de prepararnos con dedicación para la labor de ser padres, es urgente que nos esforcemos por alcanzar una cierta serenidad anímica que les permita a los niños vivir sus experiencias sin miedo a sufrir ataques imprevistos o agresiones sin razón y, sobre todo, sin sentir que «se les mueve el piso» cada vez que les ocurre o hacen algo que altera a su mamá o a su papá. Todo esto nos obliga a tener la valentía de revisar qué está ocurriendo con nosotros cuando nos sentimos inseguros e inestables, a trabajar en nuestra propia autoestima y a examinar nuestros defectos de carácter y a luchar por superarlos.

Un requisito indispensable para promover el crecimiento de los hijos es crecer como padres y como personas. Y una parte muy importante de ese crecimiento lo constituyen los esfuerzos por lograr la estabilidad emocional y la fortaleza espiritual que son el eje de nuestra seguridad personal. Estos pilares son los que nos hacen inmutables a los cambios circunstanciales, al mismo tiempo que nos permiten adaptarnos en forma positiva a las condiciones externas. Son éstos los que nos proporcionan la serenidad que precisamos para darle estabilidad a nuestros hogares y ofrecer a nuestros hijos el ambiente familiar armónico y apacible que requieren para crecer sanos y tranquilos. En esta forma podremos, además, disfrutar más del amor y de los innumerables momentos de profunda satisfacción y alegría que nos ofrece la maravillosa experiencia de ser padres.

Ángela Marulanda Gómez, colombiana, es educadora familiar, conferencista y consultora en temas relacionados con la formación de los hijos. Madre de cuatro hijos y con estudios de sociología, es escritora y columnista del prestigioso diario colombiano «El Tiempo», además de colaboradora de publicaciones latinoamericanas y sitios web. Entre sus otros libros destacan «Soy adolescente, ¡por favor entiéndanme!» y «Creciendo con nuestros hijos».

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NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente.